Hoy vamos a hablar de cómo las viviendas vacacionales ayudan a mantener vivos los pueblos de Asturias
Introducción
Hoy vamos a hablar de una realidad que muchas veces queda fuera del debate turístico y urbanístico: qué ocurre en los pueblos pequeños de Asturias donde no hay hoteles, ni los habrá.
Asturias es una comunidad de pueblos, aldeas y parroquias dispersas, con una orografía compleja y una población cada vez más envejecida. En muchos de estos lugares, el turismo tradicional nunca llegó, pero las viviendas vacacionales y las VUT sí lo han hecho, de forma progresiva, regulada y profundamente ligada al territorio.
Donde no llegan los hoteles, llegan las viviendas vacacionales
En la mayoría de pueblos rurales de Asturias:
- No existen hoteles
- No hay cadenas
- No hay grandes complejos turísticos
Y no los hay porque no son viables, ni económica ni socialmente.
Sin embargo, una vivienda familiar rehabilitada, una casa heredada o una segunda residencia puesta en uso turístico sí encajan perfectamente en este entorno. No transforman el paisaje, no masifican y, sobre todo, permiten que el visitante se integre en la vida local.
Economía local que se queda en el pueblo
Cuando un turista se aloja en una vivienda vacacional en un pueblo asturiano:
- Compra en la tienda del pueblo
- Desayuna o come en el bar local
- Encarga pan, productos de la zona, carne, sidra o quesos
- Contrata servicios cercanos: taxis, guías, mantenimiento, limpieza
Ese dinero no se va fuera, se queda en el propio concejo, en la parroquia y, muchas veces, en la misma calle.
Las viviendas vacacionales no concentran riqueza, la reparten.
Rehabilitación frente a abandono
Otro efecto clave es la recuperación del patrimonio construido.
Muchas viviendas vacacionales:
- Eran casas cerradas desde hacía años
- Estaban en proceso de deterioro
- No tenían uso residencial estable
Gracias al uso turístico:
- Se rehabilitan
- Se mantienen
- Se conservan en condiciones dignas
Esto no solo mejora la imagen del pueblo, sino que evita el abandono y la ruina, uno de los grandes problemas del medio rural asturiano.
Fijar población, aunque sea de forma indirecta
Las viviendas vacacionales no solucionan por sí solas la despoblación, pero sí ayudan a frenarla:
- Generan ingresos complementarios para familias locales
- Permiten que jóvenes herederos mantengan viviendas familiares
- Crean pequeñas economías de servicios (limpieza, mantenimiento, jardinería)
En muchos casos, son la diferencia entre cerrar una casa para siempre o mantenerla viva.
Turismo compatible con la vida rural
A diferencia de otros modelos:
- No generan grandes flujos concentrados
- No requieren infraestructuras agresivas
- No rompen la convivencia vecinal
Bien reguladas, las viviendas vacacionales son compatibles con la vida cotidiana de los pueblos, respetando ritmos, tradiciones y entorno.
Conclusión
Asturias necesita un debate sereno, basado en datos y en realidad territorial.
Y la realidad es clara: sin viviendas vacacionales, muchos pueblos quedarían aún más vacíos.
Hablar de turismo en Asturias es hablar también de:
- Economía local
- Patrimonio
- Población
- Vida rural
Porque mantener vivos los pueblos también es una forma de hacer turismo sostenible.
Pero detrás de cada vivienda vacacional en un pueblo de Asturias no hay grandes inversores ni fondos.
Hay familias.
Hay herencias.
Hay ingresos complementarios que permiten mantener una casa, pagar arreglos o simplemente llegar a fin de mes.Mañana hablaremos precisamente de eso:
de la economía familiar asturiana y de por qué las VUT y las viviendas vacacionales son, para muchas personas, una herramienta de estabilidad y arraigo, no un negocio especulativo.


